martes 11 de noviembre de 2008

Una dosis de aburrimiento (si te aburres, léelo)

Aburrirse es humano. Un momento de paz en el campo de tiro. Una espera prolongada en la cola del supermercado. Un día con el trabajo hecho y sin planes a la vista. Ahora nada dentro de mí, como un pez que me hace cosquillas con sus escamas. Lleva ahí dentro más de un mes. Casi me he acostumbrado a su presencia pero no logro dar con él. Siempre que quiero localizarlo se escabulle entre los quehaceres cotidianos. Es un gran atleta, un ser competente.

Hay que estar vigilantes, estar ocupados. Alerta, oyes eso, el qué, pues eso, el silencio. Vaya, yo no oigo nada, eso es que no estás atento, a lo mejor es que no quiero ver nada, a lo mejor es que soy así de verdad, un tío aburrido. Pero amigos, el aburriemiento debe ser como el ying y el yang, una visión taoísta, sin él no obtendríamos el contrario: la diversión. ¿Hay alguien que no quiera divertirse continuamente? Si te diviertes eres feliz, tu cuerpo se relaja y para los globulos blancos es como ir al gimnasio. Sí, es una buena cosa.

Pero esto no puede ser permanente. Si sonrío durante una hora es posible que mi mandíbula se desencaje o termine agarrotada. También los viandantes pueden pensar que soy tonto y en ese caso llevarme por la fuerza a un centro especial. La risa, además, puede provocar violencia. Te estás riendo de mí, tengo monos en la cara, no, no, me rio porque me apetece, nadie se rie solo, eso lo hacen los tontos o los que buscan pelea.

Así es. Por lo tanto no te sientas mal cuando te estés aburriendo, sólo intenta dosificarlo. Yo ahora mismo estoy escribiendo porque me aburría. Estaba tirado en el sofá, en una mala postura, viendo todos los canales a la vez, chas, chas, ahora otra vez a empezar, caras, anuncios, bebidas refrescantes, asesinatos, música, gritos, chas, chas, y vuelta a empezar. De repente me levanté, la sensación ya duraba demasiado, hay que dosificar, ya lo he dicho, y me puse delante del ordenador para llenarme de tedio en la red infinita. Empiezo a escribir, escritura automática, y esto es lo que ha salido.

1 comentarios:

Medievo dijo...

Hola: soy José David Sacristán, y he encontrado tu reseña, que te agradezco, sobre mi libro "La próxima Edad Media". Por desgracia, los libros que no aparecen en las grandes editoriales y son convenientemente publicitados, no llegan hoy alos lectores.
Por si te interesa, mi e-mail es jdavsacris@ono.com
Actualmente intento profundiczar en algunas ideas sobre los cambios necesarios, en un nuevo libro con el tírulo provisional "Los próximos veinte años".
Un saludo